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Bosnia y Herzegovina, olm.
10 dinaras, 1992
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Bosnia and Herzegovina, o
lm.
10 dinars, 1992

El olm (Proteus anguinus) es una especie de caudado troglobio presente en algunas cuevas de Bosnia y Herzegovina, Eslovenia y Croacia. Es el único miembro del género Proteus presente en todo el planeta. Su cuerpo, parecido al de una serpiente, mide entre 20 y 40 centímetros de longitud. Y su coloración puede ser totalmente blanca o negra, a excepción de sus agallas que adquieren un tono rojizo.

 

Hace 66 millones de años, cuando el impacto de un meteorito destruyó la mayoría de las formas de vida de la Tierra, el olm siguió nadando. Había surgido alrededor de 80 millones de años antes, en las cuevas más oscuras de lo que ahora es Europa del Este, y sin ninguna dependencia de la luz solar apenas notó aquella extinción masiva de la Tierra.

 

Se orienta con el olfato, el oído, la electrosensibilidad y, se cree, que incluso detectando los campos magnéticos de la Tierra. Vive hasta cien años y puede sobrevivir durante diez años sin comida, pero necesita agua limpia. Los bosques que se encuentran sobre su hábitat actúan como purificadores, sin embargo a medida que se convierten en tierras de cultivo, los contaminantes penetran su hogar subterráneo. Así, por primera vez en la larga y larga historia del olm, se ha vuelto vulnerable (Lista Roja de Especies Amenazadas).

The olm (Proteus anguinus) is a species of caudate troglobite found in some caves in Bosnia and Herzegovina, Slovenia and Croatia. It is the only member of the genus Proteus found anywhere on the planet. Its snake-like body measures between 20 and 40 centimetres in length. Its colouring can be completely white or black, with the exception of its gills, which take on a reddish hue.

 

66 million years ago, when a meteorite impact destroyed most life forms on Earth, the olm swam on. It had emerged around 80 million years earlier, in the darkest caves of what is now Eastern Europe, and with no dependence on sunlight it barely noticed the mass extinction on Earth.

 

It orients itself by smell, hearing, electrosensitivity and, it is believed, even detects the Earth's magnetic fields. It lives up to a hundred years and can survive for ten years without food, but needs clean water. The forests above its habitat act as purifiers, but as they are converted to farmland, pollutants penetrate its underground home. Thus, for the first time in its long history, the elm has become vulnerable (Red List of Threatened Species).